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21 de agosto de 2018
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LOS ALGARVES


Los Algarves de Gorafe

 

Presentando claras huellas de ocupación medieval, sin que todavía se haya resuelto con precisión el problema de sus orígenes (posiblemente de ocupación almohade), estas “cuevas de moros” o “covarrones”, como se suelen llamar en esta región, destacan tanto por su marcadísimo carácter defensivo, como por la diversidad de sus funciones: atalayas, refugios o viviendas, graneros acantilados, caballerizas, palomares. Ha sido posible notar la semejanza sorprendente de las cuevas antiguas del norte de África –llamadas allí “cuevas de cristianos”- con los covarrones de la comarca de Guadix, aunque se puedan encontrar diferencias según las zonas, en cuanto a la categoría de las estructuras. En Marruecos, son por lo general refugios y graneros fortificados, en desusos desde hace varios siglos, y que cumplían las mismas funciones que los “agadirs” cons-truidos. En el sureste de Túnez, se trata más bien de viviendas, en las cuales siguen morando las poblaciones de beréberes de esta comarca.
Gorafe también sería poblada por los invasores desde época temprana. Aquí, en Gorafe, los musulmanes cultivarían y explotarían sus tierras, y establecerían su asentamiento o poblado, situado en la ladera del monte que va dar al acantilado, donde se encuentran las cuevas artificiales almohades de los Algarves, situados detrás del cementerio actual.
Según Maryelle Bertrand (Arqueóloga francesa, y mayor investigadora del mundo en este tipo de construcciones) declara que los Algarves de Gorafe, se corresponden con la tipología de graneros acantilados: estas cámaras, que se pueden encontrar aisladas o en grupos de varias decenas, se accede a éstos por caminillos en cornisa, hoy la mayoría en muy mal estado; consta también de una habitación a la que se accede por medio de una soga atada a un palo bloqueado dentro de la ventana, apoyando los pies en unas pequeñas entalladuras practicadas en la pared vertical, todavía visibles. Este sistema es utilizado hoy en día en el sur de Túnez, para subir a las algorfas troglodíticas. Destacan estas cuevas por su gran número de silos y atrojes, así como por las diversas muestras de semillas que se encuentran en ellos (cebada, garbanzos, habas, etc.).
La presencia de estos Algarves en toda la altura del tajo acelera el proceso natural de degradación de esta formación, que es derrumbarse según unas grandes líneas de fracturas sucesivas, paralelas a la fachada, enterrando de paso con enormes bloques las eventuales instalaciones de los pisos inferiores.
Los Algarves de Gorafe se distribuyen en tres niveles. Se encuentra generalmente en la planta baja unas naves sin fachada que tenían que servir de cuadras con pesebre y ataderos picados en las paredes, así como unos abrigos también sin fachada llevando huellas de hogar, nichos y banqueta. Cabe la posibilidad de que estas viviendas tuviesen unos corrales y casas de tapial de pequeñas dimensiones apoyados en su fachada, de los cuales no queda más que huellas de vigas.
En el segundo nivel encontramos los cuartos de vivienda comunicados en forma de corredera, en cuyas galerías se puede apreciar un estrechamiento y posterior ensanchamiento en ciertos tramos. Se acceden a estos a través de un caminillo en cornisa de unos 50 m. de largo; a este caminillo se accede por el primer nivel a través de una escalera picada en el terreno, la cual da lugar al segundo nivel, al exterior, en forma de puesto de vigilancia. El segundo nivel posee una célula en la que podemos ver excavados en sus paredes un gran número de palomares. La célula principal, de mayor tamaño consta de estanterías, en la cual se encuentran huellas de embarrado con arcillas claras, y restos de un enfoscado espeso (1 a 2 cm.), de arcilla cruda para edificar o completar el mobiliario del covarrón, tales como murillos de separación o tabiques de atrojes. Esta célula principal está blanqueada con cal, pero lo más seguro es que este tipo de blanqueo no se practicase en ésta época, sino que correspondiese a una posible ocupación posterior cristiana. En cuanto a los suelos, no se ha encontrado hasta ahora ningún indicio de haber conocido cualquier tipo de pavimento, pero de haber recibido los suelos de tierra de vivienda y las banquetas un tratamiento especial que los dejaron lisos y brillantes. Este segundo nivel posee también una balsa para acumular el agua procedente de las lluvias, filtrada o proveniente del Llano; no se ha podido detectar si estos Algarves, a través de algún túnel o galería, se comunicasen con el Llano.
En el tercer nivel, que se accede también por un caminillo en cornisa, en peor estado que la anterior, consta de células para guardar las provisiones, y de un pozo, para almacenar agua, o guardar las cosechas. El acceso a este lugar de aprovisionamiento tiene una mayor dificultad debido a la pendiente del mismo.
La disimulación de estas cuevas, con complicados sistemas de defensa que sólo movilizan un número reducido de personas, el tiempo y las pérdidas humanas que pueden suponer su ataque en relación con el botín que se pueda esperar, la ausencia de túneles de fuga, los puestos de vigilancia que la relacionan, todas estas características son manifiestas de un sistema de protección establecido contra las guerras de correrías y pillaje.